Las decisiones de embalaje suelen evaluarse con los costes del primer año. El precio del material, el coste del equipo, el coste de formación y el coste de transición se estiman y comparan, y la decisión se toma sobre la base de esa estimación. Lo que este enfoque pasa por alto son los costes que no aparecen en el primer año, y en el embalaje esos costes diferidos pueden ser mayores que los iniciales.
El primer coste diferido es el desgaste del equipo. Un material abrasivo, que produce residuos o que requiere más fuerza para procesarse desgasta el equipo más rápido que un material suave. El desgaste no es visible en el primer año, porque el equipo es nuevo y las tolerancias son amplias. Se hace visible en el segundo y tercer año, cuando suben los costes de mantenimiento, aumenta el tiempo de inactividad y el equipo tiene que reemplazarse antes de lo esperado. El material que era más barato por rollo puede costar más en reemplazo de equipo a lo largo de la vida del contrato.
El segundo coste diferido es la deriva del proceso. Un proceso que empieza bien se degrada con el tiempo a medida que el personal aprende atajos, la supervisión se debilita y los estándares originales se olvidan. La degradación es lenta e invisible, pero se acumula, y para el tercer año el proceso puede ser significativamente peor que en el primer mes. Los materiales que requieren criterio derivan más que los materiales que se aplican de forma consistente, porque el criterio varía entre personas y con el tiempo.
El tercer coste diferido es la obsolescencia. Los materiales y equipos de embalaje quedan obsoletos a medida que cambian las regulaciones, evolucionan las expectativas del cliente y aparecen nuevas opciones. Un material que cumple hoy puede no cumplir en tres años, y el coste del cambio es un coste diferido que no estaba en el cálculo original. Los materiales alineados con la dirección de la regulación tienen menor riesgo de obsolescencia que los materiales que cumplen actualmente pero van contra la tendencia.
El cuarto coste diferido es la recurrencia de formación. Un material difícil de usar requiere formación continua a medida que rota el personal. El coste de formación del primer año es visible, pero el coste recurrente de formar a cada nuevo empleado, cada temporada, cada año, no lo es. En cinco años, el coste recurrente de formación de un material complejo puede superar el ahorro inicial de elegirlo.
El quinto coste diferido es la percepción del cliente. Un material que parecía aceptable en el primer año puede parecer anticuado en el tercero, a medida que los competidores mejoran y las expectativas del cliente suben. El coste de ser percibido como atrasado es difícil de medir pero real, y se manifiesta en tasas de conversión y tasas de recompra que disminuyen gradualmente en lugar de repentinamente.
El rollo de papel nido de abeja kraft de Aircosan está diseñado para minimizar los costes diferidos. Está fabricado con papel kraft virgen prensado en una estructura nido de abeja 3D, y es cero plástico, 100% reciclable y biodegradable, con certificación FSC, lo que lo alinea con la dirección de la regulación de embalaje en lugar de ir contra ella. Se ofrece en 70g y 80g, anchos de 300mm, 380mm y 500mm, y longitudes de rollo de 20m a 250m, con una relación de expansión de 1:7 y una resistencia a la tracción media de 13,86N. El material es suave con el equipo y produce residuos mínimos, lo que reduce el desgaste. Se aplica de forma consistente, lo que reduce la deriva del proceso. Cada rollo lleva un número de lote grabado en su interior para su trazabilidad, lo que apoya el seguimiento de la calidad a lo largo del tiempo. Junto con el dispensador eléctrico de papel nido de abeja, se expande y corta automáticamente a hasta 25m/min, lo que significa que el proceso está definido por el equipo y no por el criterio individual, y los procesos definidos por el equipo derivan menos. El dispensador funciona a 110V o 220V, maneja tanto papel nido de abeja como papel de forro, y está disponible en un modelo estándar H30 y un modelo cortador H30 con control por pedal.
La limitación honesta es que los costes diferidos son difíciles de estimar, y cualquier estimación implica suposiciones que pueden estar equivocadas. El punto no es predecirlos con precisión sino incluirlos en la decisión, porque una decisión que los ignora está sistemáticamente sesgada hacia la opción con menor coste inicial y mayor coste a largo plazo.
La conclusión práctica es evaluar las decisiones de embalaje en un horizonte de tres años en lugar de un año. Incluir el desgaste del equipo, la deriva del proceso, la obsolescencia, la formación recurrente y la percepción del cliente en el cálculo. La mayoría de las empresas nunca ha hecho esto, por lo que eligen materiales que parecen baratos y se vuelven caros. Las empresas que lo hacen descubren que el material con mayor coste inicial suele ser más barato a lo largo de la vida de la decisión, y que la diferencia crece con cada año que la decisión sigue vigente.